Iniciación al cultivo de Marihuana en interior


1ª Parte: Armario, Iluminación y Ventilación

Antes de entrar en materia sobre semillas, germinación, nutrientes, etc… vamos a ver qué materiales necesitaremos para poder disponer de un cultivo de marihuana de interior en condiciones, haciéndolo práctico y efectivo para nuestro fin. Repasaremos todos los detalles punto por punto, viendo las opciones disponibles. El fin de este artículo es mostrar a los nuevos cultivadores cuáles son sus opciones y cómo comenzar con un cultivo de marihuana en interior, por lo que éste puede considerarse un pequeño manual para cultivadores nobeles de interior.


plantar cannabis interior

 

ARMARIO

Todos podemos fabricar un armario casero con unas lonas o tablas y adecuarlo a nuestras necesidades, pero si los medios económicos nos lo permiten, nada más cómodo que comprarlo y montarlo en la habitación que destinemos a tal uso. En cualquier Grow Shop os podrán asesorar sobre modelos y medidas, ya que dependiendo del espacio libre que tengamos para montar dicho armario, compraremos un mini de 60x60x140 (ancho x fondo x alto), 80x80x140, 100x100x200 o 120x120x200 (existe muchísima variedad de armarios con diferentes medidas, consultar en vuestro grow de confianza).  cultivo de marihuana

Si el espacio no es un problema y sois fumadores habituales (2-3 gramos/día) un armario de 120x120x200 es lo recomendado. 100x100x200 también es una buena opción. Tenemos que tener presente que la medida del armario limitará en gran parte el número de plantas que podamos cultivar por ciclo, por lo que suponiendo que cultivemos 16 plantas con la primera opción y obteniendo una media de veinticinco gramos (en seco) por planta, 16 x 25 = 400 gr por cultivo.

Si fumamos unos dos gramos de marihuana al día, una cosecha nos durará una media de seis meses y medio (400gr / 2 gr = 200 días). Estas cifras son orientativas ya que podremos obtener más o menos producción y nuestro consumo diario puede variar dependiendo de cada cultivador. Por esto es tan importante saber qué medida de armario necesitaremos, ya que algunos cultivadores prefieren hacer un solo cultivo de marihuana y abastecerse con éste para fumar a lo largo de todo el año y otros prefieren hacer dos, tres o incluso cuatro cultivos al año con un armario más pequeño. Para gustos, colores.

Podríamos decir que la elección del armario depende en su mayor parte del espacio disponible en casa para situarlo, el número de cosechas que queremos realizar al año y nuestra solvencia económica para adquirir el armario que más nos conviene. Podéis ver la infinidad de modelos y medidas disponibles en vuestro grow o desde Internet, haciendo uso del dios google.

Una vez sabemos las medidas, nos queda elegir el tipo de lona del armario. En este punto nos fijaremos en el interior. Algunos vienen con un interior reflectante blanco y otros con un interior reflectante plateado. Éste último es el más recomendado, dada la alta reflectividad que ofrece.

¿Por qué es importante esto? Porque toda la luz que ofrecerá nuestra lámpara en el interior del armario y que no sea absorbida directamente por las hojas de nuestras plantas, reflectará. De forma que se pueda aprovechar así el mayor número de lúmenes, evitando que se pierdan innecesariamente en nuestro indoor.

Montar un armario de cultivo en la habitación que queramos destinar a este fin es muy sencillo. Además la mayoría traen unas sencillas instrucciones que prácticamente nos indican cómo montar la estructura para colocar después la lona sobre ella. Veréis que traen multitud de ventanas y huecos para pasar cables o tubos. No os agobiéis pues no se usan todos, simplemente nos dan opciones para usar los que mejor nos vengan.

Los armarios de cultivo de marihuana que hoy en día podemos encontrar a nuestra disposición en el mercado, son sencillamente perfectos. Con ellos podremos controlar de forma efectiva la temperatura de su interior, humedad y ciclo lumínico, además de ayudarnos junto a un buen extractor y filtro de carbón activo a eliminar todos los olores que ofrecen nuestras plantas, evitando así molestar a vecinos / inquilinos y manteniendo nuestro cultivo de interior con total discreción.



reflector marihuana

 

ILUMINACIÓN

Existen multitud de variables en este campo, desde el uso de iluminación led a fluorescentes, lámparas de bajo consumo, etc…. Pero para no liarnos y dejar claros los conceptos de iluminación cara a un lector sin experiencia en este campo, nos centraremos en los sistemas de iluminación más comunes y prácticos, así como los reflectores que los acompañan.

La potencia que debemos instalar en nuestro armario, es directamente proporcional a su espacio y al sistema de ventilación del mismo. Con un buen sistema de ventilación, para un armario XL (120x120x200) una lámpara de 600w con un balastro regulable es la mejor opción, práctico y efectivo. Si por el contrario tenemos un mini (60x60x140) debemos ir pensando en 250 o 400w, siendo más recomendable meter 400w (con un sistema cooltube) ya que nuestras plantas son unas autenticas devoradoras de luz.

Debemos diferenciar el ciclo de nuestro cultivo de marihuana en tres etapas; germinación y primeros diez días en sustrato, crecimiento hasta conseguir la altura deseada y floración. Para el primero de éstos, la germinación y crecimiento durante los diez primeros días, no necesitamos mucha potencia, es más, tras la germinación y siembra, nuestras pequeñas recién nacidas no precisan de grandes potencias lumínicas por lo que cualquier lámpara de bajo consumo puede servirnos.

A modo de ejemplo, podemos sembrar las semillas recién germinadas en pequeñas macetas (del tamaño de un vaso) y mantenerlas con un par de lámparas de bajo consumo de 20-30w durante los primeros días. Mientras abren los cotiledones y sacan el primer par de falsas hojas, no precisarán de un exceso de lúmenes.

Para la segunda etapa, la que transcurre desde que retiramos el bajo consumo hasta que pasamos nuestras pequeñas a floración, considerada como etapa de crecimiento, debemos usar un sistema de iluminación más potente, que aporte a nuestras pequeñas todos los lúmenes que precisan para que inicien y mantengan un buen ritmo de crecimiento. Para el armario al que venimos haciendo referencia a lo largo del artículo, de 120x120x200, una lámpara de Halogenuros Metalicos de 600w es sin duda la mejor opción, teniendo presente que si acompañamos esta lámpara de un balastro electrónico regulable, podremos comenzar con 360w, para subir después a 400w o 600w, dependiendo de nuestras necesidades y del ritmo de crecimiento de nuestras plantas.

Muchos cultivadores realizan la etapa de crecimiento con tubos fluorescentes o paneles leds por el ahorro energético que ello supone. Son también unas opciones aceptables y efectivas, aunque la lámpara de Halogenuros Metálicos es sin duda, la opción que mayor cantidad de lúmenes nos aportará, haciendo que las plantas crezcan a muy buen ritmo.

Cuando las plantas hayan madurado sexualmente (unas tres, cuatro o cinco semanas desde su germinación) y tengan una altura óptima para nuestro cultivo de marihuana, pasaremos a la etapa de floración, donde haremos uso de una lámpara de Vapor de Sodio a alta presión de 600w, denominadas HPS. Ésta es sin lugar a dudas, la mejor lámpara para dicha etapa, si bien es cierto que el consumo es elevado, ya que 600w pueden suponer un extra importante en nuestra factura de la luz. Podemos minimizar dicho consumo regulando la lámpara con el balastro electrónico, variando su potencia.

También existen alternativas como contratar una tarifa eléctrica con discriminación horaria y programar nuestro cultivo dentro de las franjas más económicas (con una lámpara de 600w, realmente compensa esta opción).

Para la etapa de floración hay quien sólo usa paneles leds, o HPS y leds de forma conjunta. También se puede realizar esta etapa con unos simples tubos fluorescentes o bombillas de bajo consumo, pero la producción no se parecerá ni de lejos a la obtenida con un buen sodio de 600w. Hay que tener presente que la producción estará ligada en gran parte a la potencia lumínica que pongamos.

Existe una sencilla fórmula que nos indica qué cantidad de vatios son los recomendables dependiendo de nuestra superficie de cultivo, teniendo como referencia que para un metro cuadrado usaremos de 430 a 650w. Lo primero es calcular la superficie de cultivo, de forma que si tenemos un armario XL de 120x120x200, deberíamos multiplicar el ancho por el fondo, de forma que nos quedaría 120×120= 14400, o lo que es lo mismo, 1,44 m2. Ahora multiplicaremos la superficie por la potencia mínima, 1,44m2 x 430 = 610w como mínimo. Multiplicaremos también la superficie por 650 para obtener el máximo, de forma que 1,44m2 x 650=936w.

Como veis esta fórmula nos ofrece dos medidas, un mínimo de 610w y un máximo de 936w. Dado que las lámparas de Sodio vienen con potencias determinadas, podríamos decir que para dicho armario debemos usar una lámpara de como mínimo 600w y como máximo 1000w para obtener unos resultados óptimos. Con la tecnología actual y un buen reflector y balastro, os puedo asegurar que con 600w se pueden obtener unas cosechas abundantes en este tipo de armario.

balastro marihuana

¿Qué es el balastro? A groso modo, podríamos decir que es el transformador que necesitan nuestras lámparas para funcionar, ya que ni los Halogenuros Metálicos ni las lámparas de Vapor de Sodio se pueden conectar directamente a la red. Encontraréis multitud de balastros a vuestra disposición en el mercado, aunque si la economía lo permite, os recomiendo encarecidamente que os hagáis con un balastro electrónico y regulable, ya que apenas se calientan y podréis variar la potencia lumínica sin necesidad de cambiar ni de balastro ni de lámpara. Los balastros electrónicos “Lumatec” son, en mi modesta opinión, de los mejores que podemos encontrar en el mercado.

Ahora que ya tenemos una pequeña idea de qué lámparas vamos a necesitar para nuestro armario, es hora de hablar de los reflectores. Éstos se incorporan sobre la lámpara para evitar que se pierdan lúmenes hacia la parte superior del armario, centrando así toda la potencia lumínica en la parte inferior que es donde se encuentran nuestras pequeñas.

Existen infinidad de reflectores en el mercado, todos ellos buenos, aunque como en todo, siempre hay algunos que marcan la diferencia, ya sea por su alta reflectividad o por su innovador diseño que puede hacer que se repartan los lúmenes de forma más equitativa por todo el armario, como es el caso de los conocidos reflectores “Adjust a Wings”, los cuales recomiendo por su excelente función.

Si tenemos un armario pequeño pero queremos poner una lámpara potente, o si nuestro armario es grande e igualmente queremos meter una lámpara potente pero la temperatura ambiente es alta (esto es muy importante para los cultivadores de la zona media-sur del estado), incorporar un cooltube a nuestro sistema de iluminación es sin duda la mejor de las opciones. El cooltube es un tubo cilíndrico de cristal donde alojaremos nuestra lámpara. Éste va conectado al extractor de forma que todo el calor que desprende la lámpara, o la mayor parte de éste, salga por el extractor sin calentar en exceso el interior de nuestro armario / cultivo de marihuana. Recordar que tanto las lámparas de Sodio como las de Halogenuros Metálicos, pueden llegar a alcanzar temperaturas muy altas.

En vuestro grow shop de confianza os pueden asesorar sobre todos los sistemas de iluminación y reflectores a los que podéis optar, dado que éste es uno de los puntos más importantes de nuestro armario. Acertando con el sistema más adecuado a nuestras circunstancias, podremos cultivar sin problemas de temperatura y obteniendo unas cosechas abundantes. Recordar que tanto la potencia de la lámpara como el reflector, variará en función del tamaño de nuestro armario y de la temperatura ambiente de nuestra sala de cultivo.

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VENTILACIÓN

Aunque algunos cultivadores no le dan a la ventilación la importancia que se merece, os puedo asegurar que es una de las claves del éxito en nuestros cultivos. Un buen sistema de ventilación proporcionará aire limpio a nuestras plantas y nos permitirá controlar la temperatura, humedad y olor del interior de nuestro armario. Es tan sumamente importante, que sin él seria muy complicado poder controlar el resto de parámetros y obtener buenas cosechas.

Para mantener nuestro armario en buenas condiciones, necesitaremos un intractor, que meta aire fresco/nuevo al interior de nuestro armario y un extractor, que saque el aire caliente/viciado del mismo. Los más conocidos y efectivos actualmente son los “RVK”. Ofrecen una amplia gama de modelos clasificados por potencia y diámetro de tubo, que harán que podamos elegir los más idóneos para nuestro armario.

Hay que tener presente que el extractor debe ser siempre más potente que el intractor. Esto es debido a que conectaremos en el interior del armario el extractor a un filtro de carbón activo, para que el aire que salga de nuestro armario esté libre de olores, manteniendo así una total discreción. Podemos adquirir unos potenciómetros para calibrar la potencia de salida del extractor y evitar así el efecto “vació” en nuestro armario, que se da cuando el flujo de aire que sale es mayor que el que entra. De igual manera, si entra más flujo del que sale, el armario se “inflará” literalmente.

Existe una sencilla fórmula que podrá orientarnos sobre qué extractor necesitamos para nuestro armario, dependiendo de su tamaño. Para ello multiplicaremos (ancho x fondo =m2 x alto =m3) x 60, que es el número de veces que queremos renovar el aire por hora . De tal forma que con un armario XL sería; 120×120= 1,44 m2 x 2 metros de altura = 2,88 m3 x 60 = 172,8 m3, por lo que el extractor idóneo para este armario será aquel que tenga una extracción de más de 170m3/hora.

Tener presente que cuando un fabricante expone que su extractor saca 200m3/hora, lo hace sin conexiones, de forma que el extractor no está conectado ni a tubos con curvas ni a filtros de carbón o cooltube. Lo comento porque todos estos factores siempre restan caudal, de forma que esos 200m3/h que nos ofrecía el fabricante se pueden quedar en 125m3/h una vez hemos conectado todo.

Algunos armarios “mini” no precisan de intractor. Se puede conectar un extractor decente y dejar una intracción pasiva, algo que no podemos hacer con armarios medios o grandes ya que el efecto “vacío” deformaría nuestro armario. El filtro de carbón que debemos adaptar a la extracción, va también en función de los m3 de caudal del extractor, de forma que a mayor caudal, mayor será el filtro.

Si el ruido del extractor os resulta molesto, existen cajas insonorizadoras que reducen considerablemente el ruido, aunque si optáis por fabricarlas vosotros mismos os saldrán mucho mas económicas, ya que sus precios son demasiado elevados para lo que son. También existen tubos flexibles especiales para las conexiones, que minimizan el ruido, el mas conocido y eficaz actualmente es el “Sonoconnect”.

Y por último debemos colocar en el interior del armario algún ventilador que rote, de forma que mueva suavemente el aire del interior del armario, evitando que se formen bolsas de aire caliente y distribuya bien la humedad. En los grows suelen vender unos pequeños ventiladores de pinta (25cm de diámetro) que van muy bien para estos menesteres. Recordar colocar la salida del extractor al exterior, bien acoplándola a la caja de la persiana o directamente por la ventana, de forma discreta, para que el aire caliente del interior del armario siempre quede fuera.

EXTRAS

Una vez tenemos resuelto el apartado armario, iluminación y ventilación, ya lo tenemos todo casi a punto para comenzar, pero aún nos faltan algunos detalles, tales como:

– Medidor digital de PH (para medir la acidez del agua de riego).

– Medidor de EC (Electro conductividad, para controlar al detalle los nutrientes que le aportaremos a nuestras plantas).

– Termohidrometro (para controlar la temperatura y humedad del interior de nuestro armario, si viene con memoria mejor, así podremos ver las máximas y mínimas).

– Bandeja “Duma” (para recoger el agua sobrante en los riegos)

Se puede decir que una vez resueltos todos estos apartados, estamos listos para comenzar un cultivo 100% controlado y efectivo.

brotes

-2ª Parte: Germinación, crecimiento y floración

Antes de entrar en materia sobre germinación, crecimiento o floración, debemos tener muy claro qué variedades queremos cultivar. Las variedades Índicas o con predominancia Índica son aquellas que por lo general, presentan una floración corta (entorno a las ocho semanas desde que cambiamos el ciclo lumínico a 12/12) y que apenas doblan su altura durante esa etapa.

Los híbridos son una caja de sorpresas, pueden mostrar las características de las variedades Índicas o por el contrario de las variedades Sativas, por lo que aventurarse a dar datos sobre cualquier Híbrido sin conocer sus parentales es sencillamente inapropiado. Por lo general presentan una floración media, que puede rondar desde las ocho a las diez semanas aunque depende mucho de cada variedad

Tanto las variedades Índicas como las variedades Híbridas con predominancia Índica son las más recomendadas para cultivadores nobeles o experimentados, siempre que hablemos de cultivo de interior, dada su facilidad de cultivo y su corta floración. Conocer todos los datos de la variedad que queremos cultivar es sumamente importante, ya que podremos darles una altura determinada durante el crecimiento para saber con qué altura terminarán el ciclo de floración, teniendo presente la altura del espacio de cultivo con la que contamos.

Por poner un ejemplo, la variedad Big Bang, Índica dobla su altura durante el periodo de floración, por lo que podemos mantenerla en periodo de crecimiento hasta que tenga unos treinta centímetros de altura, sabiendo que cuando termine la floración ningún ejemplar superará los sesenta centímetros de media, respetando así la altura máxima de nuestro indoor y pudiendo dejar una distancia óptima entre lámpara y puntas.

Las variedades Sativas, o Híbridos con predominancia Sativa, son las menos recomendadas para los cultivadores nobeles, dada su complejidad. Estas variedades crecen desmesuradamente durante la etapa de floración, algo que puede ser un gran inconveniente si contamos con una limitación de altura (los 2 metros que suele medir un indoor, es una limitación de altura importante, creedme).

Además estas variedades suelen presentar unos periodos de floración muy largos, que pueden ir desde las diez a las catorce o quince semanas de floración, por lo que precisan muchos cuidados. Estas variedades sólo son recomendadas para cultivadores experimentados o cultivos en exterior.

Investigar un poco sobre la variedad que tengamos pensado cultivar no sólo nos facilitará los datos para darles una correcta altura durante la etapa de crecimiento, sino que nos orientará sobre qué cantidad de nutrientes debemos aportarles y qué tiempo de floración estimado tendrán. Perder unos pocos minutos para investigar estos datos nos ahorrará muchas complicaciones durante el cultivo. Los propios bancos de semillas (o empresas suministradoras de semillas) ofrecen por lo general toda esta información en sus páginas web.

Si tenéis pensado cultivar varias variedades simultáneamente, procurad que todas estiren más o menos lo mismo durante el ciclo de floración, así evitaréis montar una selva indomable en vuestro indoor. Una vez elegida la variedad o variedades a cultivar y anotados todos los datos importantes que podamos encontrar sobre ellas por la red, es hora de comenzar.

semilla de cannabis

GERMINACIÓN

Aunque el proceso de germinación es sumamente sencillo, existen varios consejos que pueden ayudarnos a obtener un porcentaje de éxito muy elevado. Por lo general, poner una semilla en el sustrato y regar es suficiente para que nuestras pequeñas abran dando lugar a la plántula, aunque con este sencillo sistema no obtendremos el alto porcentaje de germinación que podríamos obtener siguiendo los siguientes consejos.

Poner las semillas en un vaso de agua con una cucharada pequeña de agua oxigenada durante unas doce horas ayudará enormemente a una correcta germinación. Este proceso de escarificación ablandará el pericarpio de las semillas facilitando así la salida de la radícula seguida por la plántula.

El agua oxigenada eliminará también posibles patógenos que pueda contener el agua. Es recomendable dejar el vaso con el agua y las semillas en un lugar templado, donde la temperatura media ronde los 24º. Existe una ridícula leyenda urbana, que dice que las semillas que no se hunden en el agua siguiendo este procedimiento no germinarán. No hagáis caso de este tipo de leyendas urbanas que no hacen más que confundir a los cultivadores menos experimentados.

semillas germinando

Una vez transcurridas las doce horas en remojo, podemos pasar las semillas con mucho cuidado a un tupper donde previamente habremos colocado una servilleta de papel humedecida a modo de cama, depositando las semillas encima, sin necesidad de cubrirlas por otra capa de papel húmedo.

El tupper debemos dejarlo cerrado para que mantenga la humedad en su interior. Un lugar oscuro y templado (sobre los 24º) es el idóneo para guardar el tupper durante veinticuatro o cuarenta y ocho horas, tiempo que tomará la semilla para mostrar una radícula prolongada de entre dos a cuatro centímetros, por lo general.

El papel de cocina o servilleta de papel que hemos depositado en el interior del tupper a modo de cama, no debe estar nunca encharcado, pues se pudrirían las semillas y raíces. Éste debe estar sólo humedecido. Tampoco debéis usar nunca algodón para germinar, las raíces se enredarían en éste y sería muy complicado desprenderlas, llegando a romperse.

tuper semillas

Mantener una temperatura que ronde los 24º de media durante todo el proceso de germinación es sumamente importante, ya que ayudará a las semillas a salir del estado de latencia o dormancia, muy acusado en semillas conservadas en climas fríos o en neveras (todos los grows deberían mantener sus semillas en neveras, para una correcta conservación de las mismas).

Una vez transcurrido este tiempo y observado que las semillas han mostrado sus radículas, procederemos a la siembra de las mismas, con muchísimo cuidado para no dañarlas, ya que en este estado son sumamente sensibles. Es aquí, cuando comienza el periodo de crecimiento.

CRECIMIENTO

Antes de entrar en materia con el crecimiento, debemos haber seleccionado un buen sustrato orgánico para sembrar nuestras recién germinadas semillas. Para los cultivadores con algo de experiencia, recomiendo sin lugar a dudas cultivar en coco, un medio inorgánico que nos ayudará a controlar todos los parámetros nutricionales de nuestras plantas, pero para cultivadores nobeles o que simplemente no quieran calentarse tanto la cabeza, un buen sustrato orgánico como el que podemos encontrar en cualquier grow, de Canna o Atami, es sin duda la mejor opción.

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Dentro de esta opción, que es la que trabajaremos en el artículo con el fin de no complicar en exceso el cultivo, tenemos otras dos opciones: adquirir tierra “Light” o “Pre-Abonada”. La primera opción es la que recomiendo, aunque ambas son válidas.

La primera viene con un porcentaje de nutrientes medio-bajo, dejando en nuestras manos abonar cuando lo estimemos oportuno. La segunda viene con una carga extra de nutrientes, poco recomendada dependiendo de qué variedades estemos cultivando. Así pues, supongamos que hemos elegido la opción de comprar un saco de tierra “light” para comenzar con nuestro cultivo.

No os calentéis la cabeza con mezclas caseras de humus, tierra, arlita y lo que se os vaya ocurriendo. Los sustratos que venden en los grows vienen perfectamente equilibrados para el cultivo de cannabis y no precisan de ningún extra inicial. Una vez tenemos el sustrato preparado en pequeñas macetas o vasos de plástico con el fondo agujereado para que el agua de riego drene correctamente, podemos sembrar las semillas germinadas y comenzar con el primer ciclo de la etapa de crecimiento: “los diez primeros días”.

Durante estos primeros diez días, que comienzan a contarse desde que sembramos las semillas ya con raíz en el sustrato, no es necesario aportar una iluminación intensa a nuestro cultivo. Con cualquier lámpara de bajo consumo (de unos 25w) o algunos tubos fluorescentes, podremos iluminar los cotiledones de nuestras pequeñas y su primer par de falsas hojas.

Es importante mantener un ciclo de iluminación constante durante la etapa de creicmiento, que puede ser de veinticuatro horas continuas de luz o de dieciocho horas de luz y seis de oscuridad, para ahorrar un poco en electricidad. Este horario lumínico debemos mantenerlo durante todo el ciclo de crecimiento para no estresar a nuestras pequeñas. La humedad del interior del armario de cultivo debe rondar el 60% – 70% durante todo el crecimiento. De esta forma la planta se hidratará correctamente y crecerá a buen ritmo.

Una vez transcurridos los diez primeros días, cuando nuestras pequeñas ya hayan abierto su primer par de falsas hojas y comiencen a crecer buscando formar nudos, es hora de comenzar con una iluminación decente :). Aunque los tubos fluorescentes o las bombillas de bajo consumo son una opción válida y bastante utilizada, no hay nada mejor para este periodo de crecimiento que una lámpara de Halogenuros Metálicos (HM), que podremos acoplar en la mayoría de los casos al balastro que tenemos preparado para el ciclo de floración.

Estas lámparas (HM) ofrecen una luz blanca – azulada que favorece una distancia internodal corta y un desarrollo espectacular de la materia vegetal. Por contra aportan bastante calor, al igual que los sodios, por lo que habrá que regular su altura de forma que en las puntas de nuestras plantas nunca se superen los 27º (Se puede crecer hasta con 35º, pero el desarrollo es mucho más lento ya que la planta lucha por no deshidratarse, dedicando mucha menos energía al crecimiento).

No es necesario abonar durante las tres – cuatro primeras semanas de crecimiento, ya que el sustrato aunque sea “light” contiene todos los nutrientes necesarios para esta primera fase de desarrollo. Un medidor de PH es de uso obligado, para corregir la acidez del agua de riego nivelándola a 6,2. De esta forma la planta podrá absorber bien los nutrientes que necesita del sustrato. Un nivel inadecuado de la acidez (ph) puede ocasionar un crecimiento desastroso, una continua muestra de carencias en nuestra planta por no poder absorber bien los nutrientes, incluso deformaciones o la muerte de nuestras pequeñas.

Los riegos deben ser cuidadosos. Durante los primeros días podemos usar un pulverizador para humedecer el sustrato (ojo, no encharcarlo o las raices se pudrirán) y una vez las raíces hayan colonizando el primer pequeño contenedor (o vaso de plástico) se hará un trasplante a contenedores de más capacidad. Con esto se busca estimular al máximo el desarrollo radicular de nuestras plantas, ya que una planta con un buen sistema radicular podrá nutrirse adecuadamente cuando más lo necesite, que suele ser durante el periodo de floración (durante la floración, la planta apenas dedica energía a expandir su sistema radicular, es por ello que debemos estimularlo todo lo posible durante el crecimiento).

No penséis que por abonar antes vuestras plantas van a crecer más rápido o fuertes. Eso es completamente falso. En mi modesta opinión sólo debemos abonar cuando la planta lo demande, cosa que hará mostrando alguna carencia en sus hojas. Es mucho mejor que la planta muestre carencias y entonces abonarla, que abonarla sin necesidad pudiendo crear un episodio de sobrefertilización. Por lo general y usando un sustrato “Light”, el primer abonado debe darse a partir de la tercera semana de vida. Sí que es recomendable, aunque no en todos los riegos, añadir algún estimulador de raíz.

¿Cuánto tiempo debe durar la etapa de crecimiento?

Un mínimo de cuatro semanas. Esto tiene una explicación muy sencilla. Las plantas de cannabis de variedades Índicas o Híbridos con predominancia Índica tardan este tiempo en madurar sexualmente. Si les cambiamos el ciclo lumínico (ponerlas a floración a 12/12) antes de que maduren sexualmente, no comenzarán a florecer, sino que estirarán mucho creando una distancia internodal demasiado amplia en busca de luz. Hay cultivadores que comienzan con un ciclo lumínico de 12/12 desde que germinan, con la errónea idea de que así comenzarán antes a florar, aunque la única realidad es que sus plantas estarán mucho más espigadas pero no florecerán antes por ello.

Otra ventaja de darles un ciclo de crecimiento mínimo de cuatro semanas, es que las plantas sexarán. Esto significa que mostrarán su sexo sin necesidad de que hayan comenzado a florar, algo realmente útil si partimos de semillas regulares y no feminizadas. Podéis ver cómo es el sexado de una planta en la imagen adjunta. El tiempo máximo de crecimiento depende ya de la altura mínima con la que queramos comenzar la floración, teniendo presente que como mínimo, la planta doblará su tamaño por lo general durante el ciclo de floración.

Dado que durante la floración la planta hará un gran esfuerzo en crecer durante las primeras semanas, es conveniente abonar nuestras pequeñas antes de cambiarles el ciclo lumínico. Para los cultivos en tierra (sustrato orgánico), lo mejor con diferencia son los abonos naturales, humus de lombriz o cualquier preparado “BIO” que nos recomienden en nuestro grow de confianza.

FLORACIÓN

Es aquí, en este ciclo del cultivo, donde veremos los resultados de todo el esfuerzo que hemos realizado durante la germinación y crecimiento de nuestras pequeñas. La floración comienza cuando cambiamos el ciclo lumínico de nuestras plantas de 24/0 o 18/6 a 12/12, teniendo doce horas de luz y doce de absoluta oscuridad.

Sé que es muy tentador asomarse a mirar las plantas cuando están el ciclo de oscuridad, o mostrarlas a algún amigo cultivador que ha ido de visita, pero no es nada recomendable pues el más mínimo ápize de luz puede estresar nuestras plantas ocasionando hermafroditismos o retrasos en la floración. Cuidad bien de que durante el ciclo de oscuridad no haya ningún piloto encendido dentro del indoor (por ejemplo el del interruptor de las regletas / ladrones).

poda apical

 

Existe una leyenda urbana que dice que las plantas no absorben la luz verde y que con una luz verde podemos iluminarlas durante su ciclo de oscuridad sin que suceda nada. Esto es completamente incierto, si bien es cierto que la luz verde es la que más refleja y menos asimila, también es cierto que no pasa desapercibida para nuestras plantas, por lo que las estresará

Durante las tres primeras semanas de floración, nuestras plantas crecerán bastante, doblando su tamaño o triplicándolo, dependiendo de la variedad que estemos cultivando (de ahí la importancia de buscar toda la información posible sobre nuestras variedades antes de cultivarlas).

Después comenzarán a formar flores que con el tiempo se convertirán en hermosos cogollos. Durante esta etapa es importante usar un abono especifico de floración, bien sea guano de murciélago o cualquier producto preparado “BIO” que nos recomienden en nuestro grow

La iluminación más adecuada para este ciclo es el vapor de sodio de alta presión (HPS) pues aporta bastante más nivel de rojo que las lámparas de Halogenuros Metálicos, beneficiando así nuestras plantas. Podéis usar el sodio desde el primer día de floración o a partir de la segunda/tercera semana de floración, es indiferente. Por supuesto se puede florar con bajo consumo, tubos fluorescentes o leds, también con la lámpara de Halogenuros Metálicos que hemos usado durante el crecimiento, pero los resultados finales no serán los mismos. El sodio es sin lugar a dudas la iluminación más indicada para esta etapa

Debemos controlar también el nivel de humedad, siendo recomendable situarlo entre el 40% – 50%. Un nivel de humedad demasiado alto beneficiaría la aparición de hongos y plagas, por lo que no es nada recomendable realizar el ciclo de floración con un nivel de humedad elevado

Existen mil tipos de aditivos que prometen mayores cogollos, mejor sabor, más potencia, etc…. No entraré a detallarlos todos aunque sí os invito a realizar alguna prueba si ya los tenéis en casa. Dejad un ejemplar sin aplicarle estos aditivos y aplicádselos a otro de la misma variedad, a ver si el resultado es el que prometen…. o por el contrario, ambos ejemplares floran correctamente. No os dejéis engañar con la falsa publicidad de muchos productos. Haced la prueba que os comento. Es sencillo y entretenido, así observaréis los resultados por vosotros mismos.

Las plantas de cannabis, cuando comienzan a engordar sus cogollos, demandan principalmente fósforo y potasio. Es por ello que un abono de floración rico en PK será lo único que realmente necesitéis, aunque nunca está de más aplicar de vez en cuando alguna solución enzimática, bien comprada en un grow o fabricada de forma casera, como ya comentamos en números anteriores. Durante este ciclo, es recomendable usar un ph de 6,4, para que la planta asimile mejor el fósforo y potasio.

cogollo notasdehumo.com

El ciclo de floración en este tipo de variedades (Índicas/Híbridos pred. Índica), suele rondar las 8 o 9 semanas, por lo que no desesperéis y observad tranquilamente cómo van formándose los cogollos, engordando y madurando. Si no disponéis de un microscopio para ver la maduración de los tricomas y saber cuándo cortar, basaos en el tiempo que os indiquen en el banco de semillas o en los pistilos. Cuando el 75% está maduro, la planta suele estar en su punto 😉

Un pequeño truco para que las plantas resinen bien es bajarles la temperatura ambiente durante los últimos diez días. Intentad bajar la temperatura a unos 10º durante estos últimos días y veréis cómo se incrementa el nivel de resina abundantemente.

 

3ª Parte: Cosecha, Secado y Curado

Es cuando llega el momento de cortar, secar y curar nuestras plantas, bien cuando los tricomas hayan comenzado a madurar o cuando los pistilos estén oxidados en su mayoría, donde  casi todos los cultivadores con menos experiencia comienzan a perder un poco la paciencia, saltándose alguno de estos importantes pasos o realizándolos incorrectamente. Estos sencillos pasos, bien realizados, aumentarán la calidad, sabor y efecto de nuestros cogollos de forma muy considerable, por lo que es muy recomendable realizarlos sin excepción.

cogollo morado

Por poneros un sencillo ejemplo, podemos hablar del exquisito jamón ibérico con el que contamos en el estado. Si tras la matanza (entiéndase del cerdo / cuto) cogemos el jamón, lo salamos y lo secamos un par de semanas….. obtendremos un jamón casi crudo y demasiado salado.

Éste precisa de unos cuantos meses de correcto secado a una temperatura correcta para obtener como resultado final, por ejemplo, un rico 5 Jotas de Sanche Romero Carvajal (tremendo). La alimentación del cerdo/cuto en cuestión también es muy importante. Ésta determinará la calificación de jamón de bellota, cebo o recebo.

Con el cannabis para lo mismo, exactamente lo mismo. Si cortamos nuestros cogollos, los secamos y los fumamos a los pocos días…. estaremos fumando hierba, sí, pero de una calidad muy inferior a la que debería tener. Nuestras pequeñas requieren de un periodo de curado, el cual sirve para transformar y estabilizar muchos cannabinoides presentes en nuestros cogollos.

Aquí la alimentación que hayan recibido nuestras pequeñas también cuenta con un papel muy importante, determinará el periodo mínimo de curado para que la planta “no rasque” por el uso de abonos, siendo como siempre lo recomendable haber usado nutrientes orgánicos durante el periodo de crecimiento y floración.

Una vez comprendida la suma importancia de realizar estos últimos pasos de forma correcta, podemos entrar en materia explicando “por encima” y con una perspectiva para principiantes, en qué consisten estos sencillos pasos, cómo realizarlos correctamente y lo más importante, cómo disfrutarlos.

La Cosecha

Se entiende por cosechar, la acción de manicurar y cortar nuestras plantas una vez hayan finalizado el periodo de floración, cuando estén maduras. La manicura no es otra cosa que la eliminación de material sobrante en nuestras plantas, entiéndase hojas, tallos y ramas.

Una forma sencilla de comenzar este proceso es eliminar en un primer paso todas las hojas grandes y viejas de nuestras plantas. Estas hojas por lo general apenas tienen resina y o bien son desechadas por completo o se pueden usar para realizar un rico té cannábico que nos puede acompañar durante la cosecha. También se pueden usar estas hojas sobrantes para añadirlas al sustrato que hemos usado durante el cultivo. Junto a la raíces sobrantes y unos puñados de humus de lombriz, podremos regenerar este sustrato casi inerte, tras un periodo de tiempo (por lo general un año), para volver a usarlo en próximos cultivos.

Una vez eliminada esta primera tanda de hojas, pasaremos a manicurar más en profundidad, eliminando manualmente o con la ayuda de unas tijeras, el resto de hojas que quedan en nuestra planta. Éstas, por lo general son bastante más pequeñas y en su mayoría, con bastante resina acumulada. No se desechan bajo ningún concepto. Se almacenan y se dejan secar, bien para realizar una extracción de hash o para diversos preparados, tales como aceite cannábico, leche cannábica, cremas, repostería, etc….

pre-cosecha

Eliminar todas las hojas que podamos para dejar los cogollos limpios, es algo que nos llevará cierto tiempo, por lo que tomároslo con paciencia, fumad un poco y poneros buena música para acompañar. La eliminación de hojas se realiza porque éstas son las que acumulan en su mayor parte los nutrientes que la planta ha ido absorbiendo, por ende, las que al fumar, rascan. Todos sabemos que no es lo mismo fumarse un buen cogollo limpio y bien curado, que uno lleno de hojas, mal manicurado y curado. No hay color.

Algunos cultivadores realizan el primer paso, el de eliminar las hojas grandes y viejas, a la par del lavado de raíces, cuando la planta aún sigue floreciendo / madurando, durante al menos diez o quince días. No recomiendo realizarlo así por una sencilla razón: mientras la planta termina de florecer / madurar, consume nutrientes de estas hojas ya que al realizar un lavado de raíces hemos dejado el sustrato sin nutrientes.

Es por ello, que podréis observar que hacia el final de la floración estas hojas siempre comienzan a amarillear y marchitarse, algo completamente normal y necesario, ya que si termináramos la floración con todas estas hojas verdes y espléndidas…. tendríamos un claro problema de exceso de nutrientes, lo cual haría que el periodo de curado fuera muchísimo más amplio.

Una vez finalizada la manicura, obteniendo así una planta llena de cogollos pero limpia de hojas, podemos pasar a la cosecha en sí, que no es otra cosa que cortar correctamente nuestras plantas.

Secado

No hace falta explicar qué es el secado, aunque por si acaso, lo dejamos explicado resumidamente…  El secado es el proceso en el que nuestra planta ya manicurada y cortada, pierde la humedad sobrante para poder realizar un correcto curado. Este sencillo proceso apenas nos robará unos diez o quince días.

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Existen muchas formas de realizar un proceso de secado. Vamos a ver las más habituales y tradicionales ya que siempre han funcionado bien y buscar otras opciones como medios avanzados de deshidratacion (los que se usan para deshidratar comida por ejemplo) pueden traernos muchos dolores de cabeza. No merece la pena complicarse con este paso. El secado es muy sencillo haciendo como se ha hecho siempre.

En cualquier Grow Shop podemos comprar unas mallas de secado muy útiles y económicas. Éstas caen a modo de armario abierto de forma vertical, lo cual nos ahorra muchísimo espacio. Si optamos por secar nuestra cosecha en estas mallas, bastará con almacenar en su interior nuestros preciados y aún “frescos” cogollos, pudiendo desechar tallos y ramas. Es importante no amontonarlos, debemos dejarles una separación razonable para que la humedad pueda desprenderse correctamente.

También podemos optar por un secado más tradicional, el cual consiste en colgar boca-abajo nuestras plantas ya manicuradas, de alguna cuerda a modo de “tenderete”. Si usamos esta opción, lógicamente no cortaremos tallos ni ramas, ya que serán éstos los que nos sirvan para colgar nuestras plantas. Esta opción puede realizarse tanto en una habitación/sótano/cueva con cuerdas preparadas, como en el interior de una amplia caja de cartón, con cuerdas en su interior también para poder colgar nuestros preciados cogollos.

Sea cual sea el método elegido, mallas, cuerdas u otros…  debemos utilizar un espacio con poca humedad y no muy cálido para que el proceso de secado se dé correctamente. No uséis habitaciones con grandes corrientes de aire o pongáis ventiladores enfocados a las plantas durante este proceso. Podrían secarse excesivamente rápido, algo poco recomendable. Este proceso requiere de su tiempo natural, que en la mayoría de casos ronda los diez o quince días.

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 Son muchas las voces que indican que el proceso de secado debe realizarse a oscuras, en penumbra o con muy poca luz… no les falta razón. Pero si queréis adelantar el deterioro de clorofila de los cogollos y posibles hojas que no hayan podido manicurarse, hay un sencillo truco que hará que en apenas un par de meses nuestros cogollos estén como con seis u ocho meses de curado. Este truco no adelanta la transformación y estabilización natural de cannabinoides que se da con el proceso de curado, simplemente elimina el exceso de clorofila que tanto molesta al fumar.

Consiste en no secar a oscuras, sino con una pequeña cantidad de luz, como por ejemplo una bombilla de bajo consumo, digamos de quince vatios, encendida continuamente en la habitación donde estemos realizando el secado. Una vez finalizado el secado se almacenan los cogollos en botes transparentes (de cristal) y herméticos, dejándolos durante un mes más o menos bajo la misma luz.

De esta forma la clorofila desaparece rápidamente haciendo que nuestros cogollos rasquen muchísimo menos en el caso de tener algún exceso de clorofila. Como digo, esto es un truco “gualtrapa” para poder fumar nuestra cosecha en poco tiempo, aunque lo que os recomiendo es realizar un secado y un curado de forma correcta.

Si no tenéis prisa, realizar el secado a oscuras o con muy poca luz y sin corrientes de aire, en una habitación poco húmeda y no muy cálida, es la mejor forma de realizar un secado sin lugar a dudas.

Si disponéis de alguna cueva, o familiares con alguna cueva (entiéndase casa-cueva), el interior de éstas, principalmente las situadas en el sur peninsular, reúnen unas cualidades idóneas para secar nuestra cosecha. Quizás se tarde algo más de quince días en idealizarlo aquí, pero sin duda merece la pena.

El Curado

Una vez se haya secado correctamente nuestra cosecha, pasamos a uno de los pasos más importantes que debemos realizar y que a su vez, es de los más ignorados por la mayoría de cultivadores, principalmente nobeles.

Consiste en almacenar correctamente nuestra cosecha ya seca, para que los cannabinoides se transformen y estabilicen correctamente. Además durante este proceso los cogollos eliminarán de forma natural los nutrientes acumulados que pueden hacer que la hierba rasque un poco al fumar. Es un paso de vital importancia que puede marcar el antes y el después de un cogollo

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Un claro ejemplo lo hemos visto al inicio de este artículo: un jamón crudo y un jamón bien curado. Con el cannabis es exactamente igual. Podremos fumar un cogollo seco pero “crudo” o un delicioso cogollo bien curado :). Creedme cuando os digo que no hay color entre uno y otro, la diferencia es sencillamente abismal.

La mayoría de cultivadores “sibaritas”, realizan este proceso, el de curado, en cajas específicamente diseñadas para tal efecto, como son las conocidas “00 Box”, de venta en cualquier Grow Shop. Aunque hay que reconocer que son algo caras, económicamente hablando, es una opción muy interesante ya que vienen extraordinariamente preparadas. Traen de serie un higrómetro en su interior, muy útil para verificar que no tenemos una humedad excesiva durante el curado.

También traen una bandeja inferior la cual recoge los tricomas que se hayan desprendido durante este proceso. Tricomas que fumaremos amasándolos suavemente hasta obtener una bonita china de puro hash. Dichas cajas están elaboradas en madera de Cedro, muy apreciada para estos menesteres pues su porosidad es muy reducida, manteniendo una constante humedad y temperatura en su interior.

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Si disponéis de cajas antiguas de puros, humidores, o similares, elaborados en madera de Cedro, también os servirán perfectamente para este proceso de curado. Incluso si queréis añadirle algún higrómetro, podréis adquirirlo a buen precio en ebay.

Son muchos los cultivadores que realizan este proceso en botes/tarros de cristal, algo que si bien nos puede servir para salir del paso, es poco recomendado dado que más que curar, se podría considerar un proceso de almacenaje. Aunque si no importa el hecho de estar abriendo  periódicamente dichos tarros para que ventilen (principalmente al principio), es algo que puede servirnos para hacer el apaño.

Como curiosidad, es de todos conocido que los Indios fumaban y fuman cannabis, a través de las películas como “pipas de la paz” y en la realidad como parte de innumerables rituales. Su forma de curar la hierba es algo diferente a la que por aquí estamos acostumbrados a realizar.

Una vez seca, bien seca, la envuelven en mantas de cuero que evita que la humedad penetre nuevamente en los cogollos y la entierran, literalmente, durante al menos un año, consiguiendo así una hierba de increíble calidad. Es algo que todos podemos hacer si disponemos de un terreno privado que nadie pueda usurpar, una alternativa a las cajas de Cedro o botes de cristal.

El periodo de curado puede variar algo dependiendo de los nutrientes utilizados, de forma que un cultivo sin sobrefertilizar y con abonos orgánicos precisa de menos curado que uno sobrefertilizado o cargado de nutrientes (normalmente esto se da al usar abonos minerales, en exceso). Aunque sea cual sea la técnica de abono empleada durante el cultivo, los cannabinoides requieren de un tiempo medio de por lo menos seis meses para transformarse completamente y estabilizarse.

A nivel personal, recomiendo como mínimo un correcto curado de al menos seis meses antes de fumar nuestra cosecha, si bien es cierto que a todos nos gusta separar algunos cogollos para realizar “catas” y ver cómo se va elaborando el curado. El sabor que obtendremos con este curado mínimo no se parece ni de lejos al del mismo cogollo con un mes de curado. Si no tenéis prisa, sin duda un curado excepcional puede darse entre los diez y los catorce meses, lo que podríamos denominar como un curado de 5 Jotas ;).

La temperatura durante el proceso de curado es un factor muy importante también, para evitar que se degraden innecesariamente muchos cannabiboides, conviene realizar el curado en un lugar más bien fresco.  Una vez realizado un correcto curado, podremos disfrutar de nuestra hierba en su máximo exponente.

 

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