Hacer mantequilla de marihuana en casa es la base para preparar recetas especiales como los clásicos brownies, deliciosas cookies o bizcochos perfectos para compartir una tarde con amigos. No es recomendable añadir marihuana directamente al bizcocho como si fuera un ingrediente más, y a continuación te explicamos por qué.
Por qué hay que hacer mantequilla de marihuana
La marihuana contiene THCA (ácido tetrahidrocannabinólico), que no es psicoactivo en su estado natural. Para que se convierta en THC (el compuesto responsable de los efectos), debe someterse a un proceso llamado descarboxilación, que ocurre cuando se calienta a cierta temperatura. Si añades la marihuana tal cual, sin descarboxilar, no obtendrás los efectos deseados, ya que los compuestos no se activarán correctamente.
Por otra parte, el THC y otros cannabinoides son solubles en grasas, pero no en agua. Esto significa que para que tu cuerpo los asimile bien, deben estar infundidos en una grasa como mantequilla, aceite de coco u otro tipo de aceite. Si usas marihuana directamente en el bizcocho, no se mezclará bien con los ingredientes, y gran parte del THC se desperdiciará.

Además, al hacer mantequilla de marihuana, los compuestos se distribuyen uniformemente en la grasa, y así no nos aseguramos de que cada porción del brownie o cada galleta tenga una dosis similar. Y también hay que mencionar el tema del sabor. La marihuana cruda tiene un sabor fuerte y terroso que podría arruinar nuestro bizcocho. Además, al no ser procesada, las hojas y flores pueden afectar la textura, y hacer que cada bocado resulte un poco desagradable.
Lo primero es lo primero: dexcarboxilar
Sabiendo todo esto, hablemos del primer paso: la descarboxilación. Suena a complejo proceso químico pero en realidad es muy sencillo. Como decíamos antes. El compuesto responsable del “colocón”, el THC, no está activo en su forma natural. En su lugar, la planta contiene THCA, que no tiene los efectos que buscamos en esta hierba. Para activar el THC, es necesario aplicar calor a baja temperatura durante un tiempo, un proceso conocido como descarboxilación. Así que este paso es imprescindible antes de ponernos a preparar la mantequilla de marihuana.
¿Y cómo se hace la descarboxilación en casa? Lo más habitual es usar el horno, porque es rápido y efectivo. Empieza troceando la marihuana. No hace falta triturarla, simplemente desmenuzarla un poco. Usa cogollos, pero también puedes añadir restos de poda, hojas pequeñas o lo que tengas. Todo esto lo colocas sobre una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado (el típico papel de horno) para que no se pegue. Luego, lo metes en el horno precalentado a unos 110-120 grados durante 30-40 minutos. Remueve la marihuana un par de veces para que se caliente de forma uniforme. Es importante no subir la temperatura porque podrías destruir los cannabinoides, y ahí sí que habríamos perdido el tiempo.

Aquí tienes que tener el cuenta la cuestión del olor. La descarboxilación desprende ese aroma tan característico que no pasa desapercibido. Si vives en un lugar donde no quieres llamar la atención, abre las ventanas, enciende el extractor o usa una vela aromática para disimular. Si te preocupa mucho el tema, hay alternativas, como usar un deshidratador o incluso sellar la marihuana en una bolsa de vacío y cocinarla en agua caliente, aunque estos métodos pueden requerir más herramientas.
Preparar la mantequilla
Una vez que tenemos la hierba descarboxilada, llega el momento de preparar la mantequilla de marihuana, que será el corazón de nuestras recetas. Lo ideal es elegir una mantequilla de buena calidad y sin sal, con un alto contenido en grasa, porque el THC se adhiere mejor a las grasas. Así conseguiremos que nuestra “cannabutter” sea más potente.. Si prefieres una opción vegana puedes usar aceite de coco sin ningún problema. Además de ser 100% vegetal, aporta un sabor suave que combina muy bien con recetas dulces.
Estos son los ingredientes para preparar tu mantequilla de marihuana casera:
- Mantequilla sin sal: 250 g (una barra típica).
- Marihuana descarboxilada: 7-10 gramos (cogollos de buena calidad) o 15-20 gramos (restos de hojas o trim).
- Agua: 500 ml ( para evitar que la mantequilla se queme durante la infusión).
El proceso para infusionar la mantequilla con marihuana es bastante sencillo, aunque requiere un poco de paciencia.
- En una cazuela o cazo, derrite la mantequilla a fuego bajo junto con un poco de agua. La función del agua es evitar que la mantequilla se queme durante la cocción.
- Una vez derretida, añade la marihuana descarboxilada y remueve bien para que todo se mezcle.
- Ahora viene lo más importante: mantener el fuego muy bajo y dejar que la mezcla se cocine lentamente durante 2-3 horas. Si tienes un termómetro de cocina, asegúrate de que la temperatura no supere los 80-90 grados. Si no tienes termómetro, simplemente vigila que no hierva.
- Durante este proceso, el THC se irá transfiriendo a la grasa de la mantequilla. Es importante remover de vez en cuando para que la infusión sea uniforme.
- Una vez pasado el tiempo, filtra la mezcla con un colador fino o una gasa para separar la materia vegetal.
- Si quieres una mantequilla de marihuana más limpia, usa varias capas de gasa y presiona bien para extraer hasta la última gota.
- Después, vierte la mantequilla líquida en un recipiente y déjala enfriar en la nevera. Una vez solidificada, si queda agua en el fondo, retírala con cuidado.
El resultado será una mantequilla de marihuana que puede variar en color. Si usas mucha materia vegetal y no filtras demasiado, tendrá un tono verde más intenso. Si filtras bien o usas menos restos, puede quedar más amarilla. El color no afecta la potencia, así que no te preocupes demasiado por este detalle.

¿Se puede usar hachís?
Si en lugar de usar cogollos prefieres trabajar con hachís, también es posible. De hecho, el hachís es más fácil de trabajar porque no requiere descarboxilación previa: con el calor de la mantequilla es suficiente para activarlo.
Simplemente desmenuza el hachís y añádelo a la mantequilla fundida, siguiendo el mismo proceso de infusión.
Cómo conservar la cannabutter
¿Cómo conseguir una cannabutter bien potente? La clave está en la proporción. Usa más cantidad de marihuana por cada 100 gramos de mantequilla, pero ten en cuenta que un exceso puede intensificar tanto el sabor como los efectos. También es importante usar cannabis de buena calidad, ya que cuanto mayor sea el contenido de THC, más potente será la mantequilla de marihuana. Eso sí, ¡ojo con pasarte! Nadie quiere un viaje demasiado intenso por un brownie mal calculado.
La mantequilla de marihuana puede durar semanas en la nevera si la guardas en un recipiente hermético. Si necesitas almacenarla durante más tiempo, congélala. Así puede durar meses sin perder sus propiedades, y siempre tendrás un poco a mano para cuando te apetezca hornear algo especial. Si te apetece probar con un brownie, aquí tienes la receta detallada.
Y aquí viene un consejo final: ten cuidado con las dosis cuando uses tu mantequilla en recetas. Es fácil emocionarse y usar más de la cuenta, pero empieza con poco y ajusta según tu experiencia. Recuerda que los efectos tardan en aparecer, así que no comas más de una ración de cookies o de brownie.





