CBD es la abreviatura de cannabidiol y es uno de los dos componentes más conocidos, (junto con el THC), de la planta Cannabis Sativa. En el año 2020, tras numerosos estudios científicos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció oficialmente sus propiedades terapéuticas, y desde entonces se ha convertido en uno de los ingredientes más populares en diferentes tratamientos.
Qué es el CBD
El CBD es uno de los más de 100 compuestos cannabinoides presentes en la flor del cannabis. No contiene tetrahidrocannabinol, es decir THC, por lo tanto es una sustancia no psicotrópica, lo que quiere decir que no causa efectos psicoactivos y no afecta a la percepción.
Por lo tanto, aunque el THC y el CBD son los dos cannabinoides que predominan en la planta, son muy diferentes en sus propiedades, sus usos e incluso en su consideración legal. Ambas sustancias las producen las flores de la planta de cannabis. El CBD viene de los cogollos de la planta de cáñamo y es totalmente legal, con certificación en la Unión Europea. El THC, por el contrario, proviene de los cogollos de la marihuana y es ilegal en un gran número de países. El cáñamo y la marihuana son dos cepas diferentes, ambas hijas de la planta Cannabis Sativa y su principal diferencia es, precisamente, su contenido en THC.

Cómo actúa en el cerebro
Mientras que el THC es una sustancia que causa importantes efectos relacionados con la sedación, el dolor, la desinhibición o el aumento del apetito, el CBD no produce cambios en la percepción, ni en el ánimo o el comportamiento. Aunque sí ofrece interesantes efectos antiinflamatorios y analgésicos, como veremos más adelante.
El CBD es una molécula capaz de interactuar con los receptores cannabinoides en el cerebro, algo que ocurre en menor medida con el THC. Al unirse a estos receptores, promueve la conexión neuronal y beneficia al sistema nervioso central de diferentes formas, ya que puede activar otros receptores y enviar señales que generan distintas respuestas.
Propiedades del CBD
Por este motivo, al cannabidiol se le atribuyen interesantes propiedades terapéuticas, algunas de las cuales se siguen estudiando con perspectivas prometedoras. Por el momento, las propiedades medicinales demostradas son las siguientes:
Analgésico
Los efectos del CBD sobre el sistema nervioso pueden proporcionar alivio a pacientes con artrosis o artritis reumatoide. El cannabidiol actúa directamente en el cerebro para inhibir la sensación de dolor muscular y articular.

Ansiolítico
Esta molécula también promueve la neurogénesis, es decir, la formación de nuevas neuronas. El cerebro de las personas con problemas de ansiedad no es capaz de generar nuevas neuronas lo que suele provocar daños en la memoria. El CBD estimula los receptores CB1 y CB2, que se sitúan en el hipocampo, una parte del cerebro relacionada con la formación de la memoria.
Un estudio de 2010 demostró que el CBD también puede modificar los patrones de flujo sanguíneo en las áreas del cerebro donde se generan la ansiedad y el estrés. En 2014 otro estudio publicó que podía tener efectos muy parecidos a los ansiolíticos y antidepresivos químicos. Por lo tanto el cannabidiol, no solo puede reducir la sensación de ansiedad y miedo, sino que también protege de los daños que provoca el estrés.
Antiemético
El CBD también puede utilizarse para tratar las náuseas y los vómitos en pacientes oncológicos, infecciones víricas, migrañas o estrés emocional. Esto es así porque el sistema endocannabinoide también está relacionado con el funcionamiento del aparato digestivo.
Anticonvulsionante
La epilepsia es una condición neurológica que provoca convulsiones y pérdida de conciencia. Diferentes estudios han demostrado que el CBD resulta muy eficaz para aliviar las crisis en personas que no responden a otros tratamientos.
Neuroprotector
El cannabidiol está dando buenos resultados para tratar enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, la demencia de los cuerpos de Lewy o el Alzhéimer, aunque todavía no hay suficiente evidencia.
Situación legal de CBD en España
En España no hay una ley específica para regular la producción y consumo de cannabidiol, lo que quiere decir que la sustancia está sujeta a la interpretación de jurisprudencia y convenios internacionales. El primer referente para su regulación es la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961 donde se fiscalizaron el THC y los extractos del cannabis. La OMS, recientemente, se ha replanteado la inclusión de la marihuana en la lista de drogas, señalando que el CBD con un 2% o menos de THC no debería clasificarse como una sustancia tóxica o psicotrópica.

A finales de 2020 el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea sentenció que un Estado miembro no podría prohibir la comercialización del CBD siempre y cuando se extraiga de la planta entera del cannabis y no solo de sus semillas. Por lo tanto, actualmente la compraventa de CBD es libre y legal, y se puede encontrar en diferentes formatos como cremas y ungüentos de uso tópico, aceites y sprays para la administración sublingual, cogollos, polen, hash, gominolas o e-liquids para el vapeo.
El CBD no provoca efectos secundarios y no interfiere en el día a día porque no afecta a la percepción ni a las habilidades motoras. Es decir, es un producto totalmente seguro, aprobado por la OMS y con potenciales propiedades pendientes de descubrir. En definitiva, el cannabidiol es una sustancia que se extrae de la planta del cáñamo y que presenta diferentes propiedades beneficiosas para el organismo como alivio del dolor, regulación del estrés y mejora de la calidad de sueño.





